Barcelona, España
Los Mossos d'Esquadra han asestado un duro golpe al vandalismo en el transporte público de Catalunya. En un operativo desarrollado en Barcelona, los agentes han detenido a diez grafiteros y han denunciado por la vía penal a otras nueve personas. Se les acusa de ser los presuntos autores de hasta 115 delitos de daños perpetrados en trenes y vagones de metro, cuyo coste económico total supera los 377.000 euros. La investigación, llevada a cabo conjuntamente por el Área Central Aeroportuaria y de Transporte Público (ACAT) y el Área Regional de Transporte Urbano (ARTU) de la policía catalana, se inició tras detectarse una oleada de pintadas reiteradas y de grandes dimensiones en los convoyes de los principales operadores públicos: Rodalies de Renfe, Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) y Transports Metropolitans de Barcelona (TMB). El modus operandi de los asaltantes consistía en colarse de manera ilícita en las instalaciones ferroviarias y en las cocheras donde los trenes se encontraban estacionados o fuera de servicio. Una vez dentro, aprovechaban la oscuridad para realizar enormes grafitis sobre los vagones. Según han informado fuentes policiales, la gran mayoría de los grafiteros detenidos encajan en un perfil multirreincidente. Cuentan con un amplio historial delictivo que no solo incluye daños al mobiliario urbano, sino también antecedentes previos por hurtos y robos con fuerza. De hecho, uno de los arrestados acumula detenciones por atentado contra agentes de la autoridad. Además del gravoso impacto económico que supone la limpieza de los convoyes —cifrado exactamente en 377.528,62 euros—, los Mossos d'Esquadra han subrayado que estas acciones vandálicas provocan alteraciones medioambientales relevantes por los productos químicos utilizados, generan retrasos en la circulación y suponen un riesgo directo para la seguridad ferroviaria global.
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