Barcelona, España
La Policía Nacional ha asestado un duro golpe a las redes de tráfico de personas en Cataluña con la detención de 15 conductores de autobús de líneas internacionales acusados de lucrarse con la desesperación de migrantes indocumentados. Los arrestados, empleados de compañías legítimas de transporte, habían convertido sus rutas regulares —principalmente el trayecto París-Barcelona— en un canal clandestino para introducir extranjeros en situación irregular en España, eludiendo los controles fronterizos a cambio de sobornos. La investigación, que arrancó en marzo de 2025 gracias a la colaboración con las autoridades francesas, ha destapado un modus operandi sistemático y muy lucrativo. Los conductores detenidos (de nacionalidades española, peruana, italiana, francesa y ucraniana) cobraban "extras" ilegales que oscilaban entre los 20 y los 400 euros por pasajero, dependiendo del riesgo y el trayecto. A cambio, hacían la vista gorda: permitían subir a migrantes sin pasaporte ni visado, o incluso sin billete, saltándose los protocolos de seguridad de sus propias empresas. Según los cálculos de los investigadores, esta actividad paralela reportaba beneficios millonarios a la red, estimándose que algunos chóferes podían embolsarse hasta 50.000 euros anuales en dinero negro. Las víctimas, mayoritariamente originarias del sudeste asiático (India y Bangladés) y del norte de África, eran captadas en las estaciones de origen (como París) por intermediarios o "captadores" que negociaban el precio del soborno directamente con el conductor antes de la salida. Durante el operativo policial, se han documentado al menos 12 viajes irregulares confirmados, aunque se sospecha que la cifra real es mucho mayor. Los controles realizados en puntos estratégicos como La Jonquera (Girona), Irún, Madrid y Murcia permitieron interceptar varios de estos autobuses "patera" y detener in fraganti a los responsables al llegar a la capital catalana. Fuente: El Caso
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