Armilla, Granada, España
El subinspector de la Policía Local de Granada, actualmente jefe de estudios de la Escuela de la Policía Local, ha sido detenido en varias ocasiones por quebrantar la orden de alejamiento impuesta por un juzgado de violencia de género tras las denuncias de su expareja e hijas, que lo acusan de violencia física, psíquica y vicaria. La Fiscalía solicita para él seis años y diez meses de prisión por delitos de violencia habitual, menoscabo psíquico y descubrimiento y revelación de secretos, ya que presuntamente llegó a instalar un GPS para controlar los movimientos de su expareja y accedió ilegalmente a datos personales de ella y de sus hijas. El agente, que ha sido nombrado jefe de estudios pese a estar pendiente de juicio, ha sido arrestado más de diez veces por incumplir la prohibición de acercarse a la víctima y a la localidad de Armilla, donde reside la familia. Además, está siendo investigado junto a otros seis policías por acceder de forma indebida al sistema VioGén para obtener información sobre la víctima, lo que ha derivado en una causa paralela por revelación de secretos. El último arresto tuvo lugar tras una denuncia por acoso y por desconectar el dispositivo de control telemático, lo que generó gran alarma en la víctima. Tras pasar la noche en el calabozo, fue puesto en libertad provisional, con la prohibición de acercarse a Armilla y a la familia, mientras se resuelve el proceso judicial. El juicio principal por violencia machista está previsto para el 8 de octubre de 2025. El caso ha generado controversia por el mantenimiento del subinspector en un cargo de responsabilidad policial mientras sigue pendiente de juicio por delitos graves relacionados con la violencia de género. Fuente: El Periódico
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