Lliçà d'Amunt, Barcelona, Spain
Agentes de la Policía Nacional han liberado a un hombre que vivía sometido a un régimen de semiesclavitud en un local de comida rápida de la localidad barcelonesa de Lliçà d'Amunt. En la operación ha sido detenido el propietario del negocio, acusado de un delito de trata de seres humanos con fines de explotación laboral y otro de detención ilegal, al mantener a su víctima encerrada bajo llave durante las noches para impedir su huida. La investigación, llevada a cabo por la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras, destapó el "infierno" que sufría el trabajador, un ciudadano extranjero en situación irregular. La víctima era obligada a trabajar jornadas maratonianas de más de 13 horas diarias, sin ningún día de descanso, sin contrato y sin alta en la Seguridad Social. A cambio, no recibía ningún salario monetario; el dueño únicamente le permitía alimentarse con las sobras de comida que los clientes no consumían y le cedía un espacio para pernoctar en la propia trastienda del local. Las condiciones de vida descritas en el atestado policial son estremecedoras. El hombre dormía sobre un colchón tirado en el suelo en un habitáculo improvisado entre cajas y material de almacén, rodeado de suciedad y sin ventilación ni luz natural. Además de la explotación laboral, el detenido ejercía un control férreo mediante el terror psicológico y la coacción física. Según el testimonio de la víctima, el jefe le encerraba con llave desde el exterior cada noche al finalizar el turno, convirtiendo el local en una celda. El propietario también intentaba lucrarse de la desesperación de su empleado mediante la extorsión: le exigía el pago de 10.000 euros en efectivo a cambio de facilitarle un precontrato que le permitiera regularizar su situación en España. Cuando el trabajador se quejaba del frío o de la presencia de roedores en su "habitación", el dueño respondía con desprecio y burlas, llegando a decirle que "no se iba a morir por el frío" o que "las ratas no le comerían".
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