Alquerias, Murcia, España
La Guardia Civil ha desmantelado un prostíbulo clandestino ubicado en una vivienda aislada en la huerta murciana y ha liberado a varias mujeres que eran explotadas sexualmente bajo amenazas. El responsable, un hombre de 58 años de nacionalidad española y con antecedentes, captaba a víctimas en situación de extrema vulnerabilidad en albergues y centros de acogida para someterlas posteriormente a un régimen de semiesclavitud. La denominada Operación Esciarpa se activó tras una llamada de auxilio recibida en el Centro Operativo Complejo (062). Una de las víctimas logró contactar con los agentes en un momento de descuido de su captor, relatando con gran nerviosismo que estaba retenida contra su voluntad en una casa de campo y que era obligada a ejercer la prostitución bajo coacciones. La mujer explicó que, pese a sus intentos de abandonar el lugar, su "jefe" le impedía la salida. Tras la geolocalización de la llamada y las pesquisas de la Policía Judicial, se organizó un dispositivo de entrada y registro en una vivienda rural situada en la pedanía de Alquerías. En el interior, los agentes encontraron al sospechoso junto a dos mujeres. Las condiciones del inmueble fueron descritas por los investigadores como de absoluta insalubridad y falta de higiene, evidenciando un total desprecio por la salud y dignidad de las víctimas. El modus operandi del detenido consistía en buscar perfiles de mujeres sin recursos económicos ni redes de apoyo familiar, acudiendo frecuentemente a lugares frecuentados por personas sin hogar o centros de asistencia social. Una vez captadas con falsas promesas, las trasladaba a la vivienda aislada donde las forzaba a mantener relaciones sexuales con clientes a cualquier hora del día. El proxeneta controlaba férreamente los beneficios, quedándose con un mínimo del 50% de los ingresos generados, tal y como constaba en una libreta de contabilidad intervenida durante el registro, donde anotaba detalladamente los servicios y las comisiones.
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