La Bordeta, Barcelona, España
La familia de un niño de 11 años de edad, residente en el barrio barcelonés de la Bordeta, ha denunciado públicamente el laberinto burocrático y emocional en el que se encuentra inmerso el menor, que lleva ya más de 60 días seguidos sin poder asistir a su colegio (la escuela Proa). El motivo de su ausencia forzada es la paralización de las medidas cautelares que le impedían coincidir en la misma aula con el compañero al que ha señalado como autor de una grave agresión sexual. Según el relato de la familia afectada, los hechos denunciados habrían ocurrido hace dos años, cuando ambos alumnos cursaban cuarto de primaria y se encontraban participando en unas colonias escolares organizadas por el propio centro. El menor guardó silencio durante todo este tiempo y no fue hasta el pasado mes de febrero de 2026 cuando finalmente logró reunir el valor necesario para confesar a sus padres el episodio de violencia sexual que habría sufrido a manos de su compañero. Inmediatamente después de conocer los hechos, los padres informaron a la dirección de la escuela. El centro educativo activó en una primera instancia el protocolo establecido para casos de violencia escolar, decretando como medida cautelar inicial el cambio de grupo del alumno acusado para garantizar que la presunta víctima y el presunto agresor no coincidieran en el mismo espacio. Sin embargo, a finales del mismo mes de febrero, esta decisión fue revertida de forma repentina. Según denuncia la familia, sin recibir ningún tipo de explicación lógica o justificación pedagógica, el supuesto agresor fue devuelto a su clase original, obligando a ambos menores a volver a compartir el aula. Ante el pánico y la ansiedad de tener que enfrentarse diariamente a su agresor, el niño de 11 años dejó de asistir a la escuela.
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