Ciutat Vella, Barcelona, España
Los cuerpos de seguridad han hecho balance de los resultados del 'Plan Lambretta' (o dispositivo Lambreta), una ofensiva policial conjunta desplegada por los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana de Barcelona para atajar una de las modalidades delictivas que más ha crecido en la capital catalana: los robos violentos y hurtos cometidos utilizando patinetes eléctricos. Esta tipología de delitos se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza para las autoridades debido a las ventajas que los Vehículos de Movilidad Personal (VMP) ofrecen a los delincuentes. Los ladrones, en su inmensa mayoría perfiles multirreincidentes, aprovechan que los patinetes no llevan matrícula, no requieren seguro obligatorio (hasta el año 2026) y pueden circular ágilmente por aceras y calles estrechas peatonales. Su modus operandi consiste en acercarse sigilosamente a las víctimas por la espalda, darles un fuerte tirón para arrancarles el bolso, el teléfono móvil, relojes o cadenas de oro, y darse a la fuga a toda velocidad antes de que la víctima o los testigos puedan reaccionar. En muchas ocasiones, además, utilizan patinetes con los motores trucados que superan el límite legal de 25 km/h. Ante esta situación, el dispositivo policial se ha centrado en asfixiar operativamente a estos delincuentes mediante controles preventivos en los llamados "puntos calientes" de la ciudad, prestando especial atención a las áreas con mayor afluencia turística y a los principales ejes comerciales de los distritos de Ciutat Vella, Sant Martí y el Eixample. La estrategia de la inteligencia policial consiste en identificar sistemáticamente a los conductores de patinetes que encajan en este perfil criminal para comprobar si tienen causas pendientes con la justicia o si el vehículo que conducen ha sido previamente sustraído.
Lo que dice la comunidad