Aldehuela de la Bóveda, Salamanca, España,
Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Salamanca han abierto una investigación penal contra un hombre de 43 años, propietario de una ganadería ovina. Se le considera el presunto autor de los delitos continuados de maltrato animal y abandono animal tras descubrirse un escenario desolador en dos explotaciones de su propiedad, ubicadas en las localidades salmantinas de Aldehuela de la Bóveda y Villalba de los Llanos. Las pesquisas policiales se originaron el pasado mes de enero tras un hallazgo macabro y fortuito. Los agentes localizaron varios cadáveres de ovejas, en un avanzado y preocupante estado de descomposición, abandonados a la intemperie en un camino rural cercano al municipio de Aldehuela de la Bóveda. Este descubrimiento motivó que el Seprona, en colaboración directa con veterinarios del Servicio Territorial de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León, rastreara el origen de los animales y ejecutara una inspección exhaustiva de las instalaciones del ahora investigado. El panorama que los efectivos encontraron al adentrarse en las fincas fue calificado de "condiciones extremas". Repartidos por el terreno yacían al menos 60 cadáveres de ovejas y corderos en diferentes fases de putrefacción, mezclados con multitud de restos óseos y pieles diseminados. Además, los agentes localizaron zonas específicas con pequeños apilamientos donde el ganadero habría intentado, de manera irregular, prender fuego a los restos de los animales fallecidos, logrando recuperar de entre las cenizas varios crotales y etiquetas identificativas de plástico. El censo oficial y legal de la explotación reflejaba que el ganadero tenía registrados 568 animales a su cargo. Sin embargo, la Guardia Civil tan solo logró encontrar con vida a 240 ovejas y 20 corderos.
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