Llucmajor, Illes Balears, España
La Audiencia Provincial de Palma ha iniciado este lunes el juicio contra una pareja de nacionalidad alemana acusada de dirigir el mayor criadero ilegal de tortugas de Europa, desmantelado en 2018 en una finca de Llucmajor (Mallorca). Los acusados se enfrentan a una petición de la Fiscalía de cinco años y medio de cárcel cada uno por delitos contra la fauna, contrabando y blanqueo de capitales. Los hechos se remontan a junio de 2018, cuando agentes del Seprona de la Guardia Civil registraron la propiedad tras detectar un envío sospechoso en el aeropuerto de Palma. En el interior de la finca, descubrieron una sofisticada infraestructura dedicada a la cría industrial de quelonios, con piscinas, terrarios, incubadoras y neveras para los huevos. En total, se incautaron 1.063 ejemplares de más de 70 especies diferentes, muchas de ellas protegidas o en peligro de extinción, cuyo valor en el mercado negro habría superado los 545.000 euros. Junto a la pareja, se sienta también en el banquillo un empresario que regentaba una tienda de reptiles en Barcelona. Según la acusación, este tercer implicado actuaba como intermediario clave, facilitando la venta de los animales a terceros y blanqueando los beneficios de la operación. Para él, el Ministerio Público solicita una pena de dos años de prisión. Además de las penas privativas de libertad, la Fiscalía reclama a los acusados indemnizaciones que suman más de 200.000 euros para cubrir los gastos generados por el cuidado de los animales incautados, que fueron trasladados a la Fundación Natura Parc, así como una multa de más de medio millón de euros por el blanqueo de capitales. Fuente: El Periódico
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