Malgrat de Mar, Barcelona, España
Un hombre de origen mauritano ha protagonizado durante las últimas semanas un insólito y violento periplo delictivo a través de varias localidades catalanas con un único y extraño objetivo confesado por él mismo: conseguir que un juez dicte su ingreso en un centro penitenciario. En menos de quince días, el individuo ha acumulado múltiples detenciones tras agredir a agentes de la autoridad, causar destrozos en vehículos patrulla e intentar atracar establecimientos comerciales. La surrealista ruta criminal comenzó el pasado 20 de abril, cuando el hombre accedió a la recepción de la comisaría de los Mossos d'Esquadra en Girona. Tras acercarse al agente que se encontraba de guardia y confirmar que, efectivamente, era policía, el individuo le propinó un fuerte empujón sin mediar provocación alguna. Inmediatamente fue reducido y detenido por un delito de atentado contra la autoridad. Al ser interrogado sobre los motivos de su inesperada agresión, el arrestado fue rotundo: "Quería que me detuvierais". A pesar de su confesión, el juez de guardia decretó su puesta en libertad al día siguiente, frustrando así sus intenciones de entrar en prisión. Lejos de desistir, el individuo decidió intensificar sus acciones delictivas. Tan solo 24 horas después de quedar libre, se trasladó hasta la localidad barcelonesa de Malgrat de Mar, donde la emprendió a golpes contra la comisaría de la Policía Local del municipio, generando un grave altercado que volvió a saldarse con su detención. Tras ser liberado de nuevo por orden judicial, el hombre regresó a Girona el pasado 30 de abril de madrugada. En esta ocasión, no llegó a entrar en la comisaría, sino que cogió una silla de la terraza de un bar cercano y comenzó a destrozar a golpes uno de los coches patrulla aparcados en la calle. Al salir los agentes para detenerle, el hombre se encaró con ellos profiriendo graves amenazas. Sorprendentemente, tras pasar la noche en los calabozos, volvió a quedar en libertad.
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