Sevilla, España
La Guardia Civil ha desmantelado este viernes en Sevilla una organización criminal que planificaba sus robos encomendándose a rituales de santería, un modus operandi esotérico que ha recordado inevitablemente a uno de los casos más curiosos de la crónica negra catalana: el del ladrón contorsionista que solo robaba cuando los astros se lo permitían. En la operación llevada a cabo en Sevilla, bautizada como 'Qurtuba', los agentes han detenido a cinco personas tras realizar registros en la capital hispalense y en Utrera. La banda, extremadamente meticulosa en lo técnico —usaban balizas GPS para seguir a sus objetivos, como un joyero de Córdoba—, combinaba la tecnología con la superstición más arcaica. En uno de los domicilios, la Guardia Civil halló un santuario de santería donde los criminales realizaban rituales animistas para "bendecir" los atracos antes de cometerlos y agradecer a los espíritus tras obtener el botín. Como detalle surrealista, en la misma vivienda custodiaban un caimán vivo. Este hallazgo ha traído a la memoria policial el caso del "ladrón del horóscopo", desarticulado por los Mossos d'Esquadra en 2019. Aquel grupo, liderado por un excontorsionista rumano de 55 años, operaba desde una barraca escondida en el bosque de Guanta, en Sentmenat (Vallès Occidental). Su líder aprovechaba su flexibilidad para colarse en bares a través de agujeros minúsculos (butrones) hechos desde huecos de ascensor o escaleras vecinas. Pero lo que hizo famoso a aquel ladrón no fue su elasticidad, sino su método de planificación: consultaba obsesivamente el zodíaco. Antes de cada golpe, reunía a su banda en la cabaña y solo daba luz verde al robo si la carta astral y las predicciones del horóscopo eran "favorables" para esa fecha concreta. En su guarida, los agentes encontraron cuadernos con cartas astrales mezcladas con planos de los locales y horarios de las víctimas.
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