Comunidad de Madrid, España
Agentes de la Policía Nacional han logrado desarticular una compleja organización criminal de origen ucraniano, asentada principalmente en las provincias de Alicante y Valencia, dedicada a la trata de seres humanos, el fraude informático y el blanqueo de capitales. La red delictiva aprovechaba de manera directa el contexto del conflicto bélico en Ucrania para captar a mujeres jóvenes en situación de extrema vulnerabilidad procedentes de zonas sometidas a continuos ataques bélicos. Una vez que la organización financiaba y gestionaba el traslado de las víctimas a España, garantizaba su alojamiento bajo un férreo control y procedía a tramitar rápidamente su estatus de protección temporal en los centros de atención a desplazados (Creade). Posteriormente, acompañaban a estas mujeres a diferentes entidades bancarias para abrir cuentas corrientes y solicitar tarjetas de crédito, instrumentos financieros cuyo control quedaba de forma exclusiva bajo el mando de los cabecillas de la trama. Hasta el momento, los agentes han logrado identificar a 55 mujeres trasladadas desde Ucrania bajo este modus operandi. Estas cuentas bancarias se combinaban con identidades usurpadas a más de 5.000 ciudadanos de 17 nacionalidades distintas para registrarse de forma masiva en plataformas de juego online. La banda empleaba programas informáticos automatizados (conocidos como "bots") para realizar miles de apuestas simultáneas a cuotas bajas. Este sofisticado sistema informático minimizaba los riesgos y aseguraba beneficios constantes que, tras obtener una apariencia lícita, se transferían a las cuentas vinculadas a las refugiadas. Los beneficios ilícitos, calculados en al menos 4,75 millones de euros, se invertían posteriormente en propiedades inmobiliarias de lujo en toda Europa destinadas al arrendamiento turístico.
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