Vilanova i la Geltrú, Barcelona, España
La Guardia Civil ha destapado una presunta red de corrupción operada desde el propio Ayuntamiento y la Policía Local de Vilanova i la Geltrú (Barcelona). Bautizada como "Operación Gruvila", la investigación ha puesto al descubierto un entramado que desviaba vehículos del depósito municipal para lucrarse económicamente de manera ilícita, vendiéndolos en el mercado negro o desguazándolos para comercializar sus piezas. El modus operandi consistía en alterar el circuito administrativo legal de los automóviles retirados de la vía pública por la grúa municipal. La trama seleccionaba específicamente coches en situación de semiabandono o que carecían del seguro obligatorio. Una vez que el vehículo ingresaba al depósito, en lugar de tramitar su baja definitiva o su envío oficial al desguace, los implicados lo "rescataban" del sistema. Posteriormente, los vehículos eran utilizados por los propios miembros de la red, vendidos a terceros o despiezados para su venta por partes. El sistema fraudulento requería la participación coordinada de varios actores dentro del engranaje municipal. Según la Guardia Civil, los gruistas se encargaban de la retirada y gestión inicial; un agente de la Policía Local supervisaba el proceso; y una funcionaria del consistorio manipulaba la tramitación administrativa para dar cobertura legal a las irregularidades. Por estos hechos, los agentes han detenido a cuatro personas (el policía local, los dos gruistas y la funcionaria) e investigan a otros dos mandos policiales. Los implicados se enfrentan a cargos por malversación de caudales públicos, apropiación indebida, tráfico de influencias, prevaricación administrativa y pertenencia a grupo criminal. El caso, instruido por los juzgados de Vilanova i la Geltrú, permanece bajo secreto parcial mientras se cuantifica el volumen económico generado.
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