Logroño, La Rioja, España
La Policía Nacional ha desarticulado en Logroño un entramado criminal responsable del robo continuado de joyas y metales preciosos valorados en aproximadamente 300.000 euros. El robo se produjo en una joyería local durante meses y fue perpetrado por personas del círculo de máxima confianza de la propietaria del negocio: una íntima amiga suya, que tenía libre acceso a las zonas privadas del local, y un empleado del propio taller de la joyería. Para lograr dar salida al botín, los dos principales autores contaron con la colaboración de sus respectivos familiares directos. La amiga se valió de la ayuda de su hermana, mientras que el empleado del taller se asoció con su mujer. Ambos dúos se encargaban de vender las joyas sustraídas por separado y en operaciones que nunca superaban los 1.000 euros, con el objetivo de poder cobrar siempre en efectivo y evitar dejar ningún tipo de rastro bancario. Además, la investigación ha revelado que la amiga utilizaba los servicios del joyero infiel para trocear las piezas robadas, eludiendo así su trazabilidad original. El caso comenzó a destaparse el pasado 22 de enero, cuando la amiga acudió a dependencias policiales para confesar el hurto aislado de una pulsera de 5.000 euros (que ella misma había devuelto en secreto al ver que la dueña la buscaba) e intentar así calmar a la propietaria, que sospechaba de ella y amenazaba con denunciarla tras descubrir un descuadre mayor. Esta confesión parcial provocó que el grupo UDEV iniciara una investigación exhaustiva que acabó destapando toda la magnitud del desfalco.
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