Segria, Lleida, España
El sistema de reinserción vuelve a estar en entredicho tras el reciente crimen machista en Lleida. Mario Casterás Aznar, el hombre de 65 años que el pasado domingo confesó haber matado a su compañera de piso, acumula un historial delictivo que abarca más de cuatro décadas, incluyendo un asesinato previo cometido dentro de la cárcel de Ponent hace 26 años. Los Mossos d'Esquadra, al identificar al hombre que se presentó ensangrentado en comisaría para autoinculparse del crimen de la calle Ciutat de Fraga, confirmaron de inmediato que se trataba de un viejo conocido del sistema penitenciario. Su historial de sangre se remonta al 13 de noviembre del año 2000, cuando Casterás, estando preso por una oleada de atracos violentos cometidos en los años 80 y 90, asesinó a otro recluso, Juan Jesús Iglesias Palero, en el módulo 7 de la prisión de Lleida. En aquella ocasión, utilizó una barra de hierro sustraída de unas mancuernas del gimnasio para destrozarle la cabeza a la víctima, crimen por el que fue condenado a otros 16 años de cárcel en 2002. Su paso por prisión estuvo marcado por la violencia y los intentos de evasión. En 2001, protagonizó una sonada tentativa de fuga junto a otros dos internos, utilizando una cuerda de 14 metros trenzada con sábanas tras serrar los barrotes de su celda. Sin embargo, no lograron llegar lejos: una patrulla de los Mossos les esperaba en el perímetro exterior para detenerlos. A pesar de este currículum, Casterás recuperó la libertad y reincidió recientemente. En enero de 2023, apenas un año después de haber concedido una entrevista al diario Ara donde aseguraba querer vivir "tranquilito" y alejado del crimen, fue detenido de nuevo por asaltar un supermercado en el barrio de Noguerola de Lleida armado con un cuchillo de grandes dimensiones. Tras ese episodio volvió a ingresar en prisión preventiva, pero posteriormente quedó en libertad, situación en la que se encontraba cuando presuntamente cometió este nuevo asesinato el pasado domingo.
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