Nou Barris, Barcelona, España
En un bajo del distrito de Nou Barris, Barcelona, Abril y Laia viven con miedo constante debido a un hombre encapuchado que, desde hace meses, a las 3:30 de la madrugada roba su ropa interior tendida en la terraza. Tras varias meses de acoso y desapariciones, las mujeres instalaron cámaras que captaron al individuo, quien volvió tras ser visto, llegando incluso a golpear las persianas. El 30 de octubre fue detenido in fraganti por los Mossos d’Esquadra por robo con fuerza, resistencia y desobediencia, pero en menos de una semana volvió a merodear la zona. La investigación sigue abierta, pero la ley no permite una orden de alejamiento porque no hay allanamiento de morada ni “peligro real”, dejando a las vecinas desprotegidas. Abril relata el desgaste emocional que les ha causado la situación, señalando que han comprado más de cien tangas y cambiado cerraduras, pero la ansiedad persiste. Si bien la policía las ha tratado con humanidad, necesitan más pruebas para que la justicia actúe, lo que obligaría a exponerse más. Esta situación evidencia un vacío legal frente a la violencia sexual invisible que sufren, donde el control y la invasión de la intimidad forman parte del daño. Las vecinas viven ahora con la ansiedad permanente y miedo real a que la situación escale aún más. Fuente: Metrópoli Abierta
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