Valladolid, España
La Guardia Civil investiga a un veterinario colegiado de Valladolid por un presunto delito continuado de falsedad documental en el marco de la 'Operación Americanavase'. Se le acusa de cometer graves irregularidades en la formalización de cartillas sanitarias y en la implantación de microchips de identificación obligatoria en, al menos, una veintena de galgos. La investigación arrancó en julio de 2025 cuando la Policía Municipal descubrió, durante una intervención, a tres galgos indocumentados y una jeringa vacía para insertar chips escondida en un hueco de una pared. Los agentes trasladaron a los perros al Centro de Protección Animal. La primera señal de alarma saltó cuando los supuestos propietarios acudieron a recuperar a los canes aportando microchips nuevos y todavía precintados, una práctica totalmente prohibida para los particulares. Las sospechas se confirmaron unos meses después, en noviembre de 2025. Una patrulla recogió a un perro abandonado en el Páramo de San Isidro y, al examinarlo en el centro municipal, los veterinarios descubrieron que el animal no llevaba el microchip implantado bajo la piel, sino que el dispositivo había sido pegado de forma fraudulenta a su collar. En ambos sucesos, los microchips incautados estaban asignados oficialmente al mismo profesional. Tras realizar cerca de veinte inspecciones a propietarios de galgos dados de alta por este veterinario, las autoridades han constatado un patrón reiterado de mala praxis que vulnera por completo el sistema oficial de control e identificación animal en la región, permitiendo falsear la verdadera titularidad y el estado sanitario de los perros.
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