Calle Tribulete, 11, Madrid, España
Los residentes de una histórica corrala del siglo XIX, ubicada en el madrileño barrio de Lavapiés, han denunciado públicamente la grave situación de inseguridad que padecen debido a la actividad de un narcopiso instalado en la planta baja del edificio. La vivienda, gestionada presuntamente por una mujer identificada como Yoli y varios colaboradores, funciona como un punto incesante de venta y consumo de sustancias estupefacientes. El inmueble es propiedad de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS) del Ayuntamiento de Madrid, y en él residen unas 20 personas en régimen de alquiler social. Según los testimonios recogidos por diversos medios, la convivencia se ha vuelto insostenible. Los vecinos relatan que las zonas comunes están ocupadas a diario por toxicómanos que duermen en los portales, bloquean las cerraduras para mantener el acceso libre y consumen drogas en los pasillos, dejando restos de papel de aluminio y suciedad. La situación de insalubridad ha llegado al punto de que los servicios de limpieza y los repartidores a domicilio se niegan a acceder al interior del recinto por temor a sufrir agresiones. Además de los problemas de salud pública, los inquilinos legítimos se enfrentan a constantes episodios de violencia, gritos y peleas a cualquier hora del día. Recientemente, las tensiones han escalado tras registrarse amenazas de muerte directas hacia los vecinos que se han atrevido a quejarse, con testimonios que denuncian frases intimidatorias como "me quieren cortar el cuello" y la exhibición de armas blancas (cuchillos) en las zonas comunes por parte de los individuos vinculados al punto de venta. La puerta del domicilio señalado ha sido descrita por los afectados como un "escudo rojo" debido a su blindaje. Aunque la Policía Nacional ha confirmado que existe una investigación en curso para esclarecer los hechos, los residentes exigen una intervención policial y judicial que devuelva la normalidad al bloque y garantice su integridad física.
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