Vallvidrera, el Tibidabo i les Planes, Barcelona, España
Los vecinos de la zona alta de Barcelona han denunciado públicamente una creciente ola de inseguridad tras registrarse, en apenas unos días, el asalto y destrozo de casi una veintena de vehículos estacionados en la vía pública. Los incidentes se han concentrado principalmente en los barrios de montaña ubicados en el límite entre Sarrià y Vallvidrera, afectando de manera especial a los aparcamientos al aire libre de zonas poco transitadas como el Peu del Funicular y la Font del Mont. Según las denuncias presentadas, el modus operandi de los asaltantes consiste en romper los cristales de las ventanas o forzar las puertas de los turismos amparándose en la oscuridad de la noche. Una vez acceden al habitáculo, los ladrones sustraen cualquier pertenencia de valor que encuentran a su paso. Mientras que en algunos vehículos únicamente se han producido los daños materiales por la rotura del cristal, otros residentes lamentan el robo de ordenadores portátiles, aparatos electrónicos e incluso material y equipamiento médico que guardaban en el interior de sus coches. Hasta el momento, los Mossos d'Esquadra han recibido un total de diecisiete denuncias formales relacionadas con esta serie de robos en la zona y ya han abierto una investigación policial para tratar de identificar y detener a los responsables. Gracias a las cámaras de videovigilancia privadas instaladas en algunas viviendas cercanas a los aparcamientos, se ha podido grabar a dos individuos sospechosos merodeando entre los coches, aunque la escasa calidad de las imágenes y la falta de iluminación dificultan enormemente su identificación facial. Ante esta situación de indefensión, las asociaciones vecinales exigen al Ayuntamiento no solo un incremento del patrullaje preventivo nocturno de la Guardia Urbana, sino también mejoras estructurales urgentes como el refuerzo de la iluminación pública y la poda de árboles para eliminar los "puntos negros" donde los delincuentes se ocultan.
Lo que dice la comunidad